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Cuidado con comprar en El Corte Inglés

El otro día necesitaba un teclado. Pero lo necesitaba ya.

No quería comprarlo por internet y esperar uno o dos días, o sea que me fui directo a comprarlo en El Corte Inglés del centro de la ciudad.

Estoy bastante obsesionado con el concepto de ergonomía.

Eso significa que pagué 70 € por un teclado de plástico barato pero que tiene ondulaciones para cuidar la posición de las manos.

Cogí mi teclado ergonómico y me dirigí, feliz como un niño con una Playstation 2, a pagar al mostrador. Pero ya no soy un niño. Ahora soy autónomo, o sea que le pedí factura con DNI.

El vendedor, un hombre trajeado de piel oscura y mirada negra, me preguntó si era para uso personal. Le dije que era para uso profesional, que por eso le pedía factura con DNI. Pero insistió: "bueno, pero lo vas a usar tú, ¿no? En tu casa". No entendía a qué se refería. Le dije que era autónomo y zanjé el tema.

Entonces empezó a explicarme la garantía de tres años del producto. Esa garantía es la que viene por ley y cubre los defectos de fábrica. Pero, según me dijo el vendedor, El Corte Inglés ofrecía otra garantía gratuita de tres meses que cubría roturas. "Si, por ejemplo, derramas un café sobre el teclado, y se rompe, puedes venir y coger otro", me dijo.

Insistió en que esa "garantía" era diferente a la de tres años, que era mejor, pero que tenía que ir arriba a activarla.

Yo dije que no. Demasiadas vueltas para un teclado de ordenador.

Él insistió. ¿Y si derramaba el maldito café?

Yo dije que si derramaba un café en un teclado que acabo de comprar me merezco un tortazo, no una garantía. Él insistió. Pero cuando a mí se me mete en la cabeza que no, es que no. Al final, después de insistir un rato en que activara la garantía de los tres meses de un maldito teclado de 70 €, y después de ver que yo no iba a ceder, el vendedor de ojos negros desistió y me dio un ticket para que lo activara si cambiaba de opinión a lo largo del día. Me fui con el ticket. Le di la vuelta, lo leí y ponía claramente: "Seguro gratuito de tres meses".

El vendedor dijo la palabra "garantía" al menos cinco veces durante la conversación. En ningún momento habló de un seguro. Ya me lo había olido desde el primer momento, por eso había intentado espantarlo cuanto antes.

Pero mientras bajaba por las escaleras mecánicas de El Corte Inglés, mosqueado porque un vendedor me la quería colar, de repente me acordé de que me dedico a estas cosas.

¡Pero si me están regalando contenido!

Di una vuelta y cogí otra escalera mecánica para subir. No encontré la sección de los seguros, o sea que pregunté a un señor trajeado que parecía un jefe de sección.

—¿Dónde es para activar la garantía de tres meses? —pregunté.

—El seguro —me corrigió un empleado con decencia—, en la planta de abajo.

Bajé por las escaleras mecánicas y llegué a la zona de seguros. Me atendió una andaluza que hizo varios chistes sobre la película 8 apellidos vascos. Fue muy amable. Cogió mi recibo y lo tramitó todo sin decir nada. Bueno, nada que no fueran chistes sobre vascos.

Preguntó ella también si el teclado era para uso personal. Le expliqué lo mismo: que soy autónomo y que el teclado era para trabajar. Pero insistió: "pero lo vas a usar tú, ¿no?".

Dije que sí. Se quedó contenta y siguió tramitando.

Me dijo que tenía la opción de aumentar la póliza hasta un año por poco más de diez euros.

¿Qué póliza? os preguntaréis. ¿Con qué condiciones?

No tengo ni idea. No me enseñó ningún folleto, ningún papel, ninguna lista de condiciones. Yo le hice notar lo absurdo que sería contratar un seguro para un teclado. O sea que ella cogió mis datos para tramitar el seguro gratuito de tres meses, y acto seguido trató de venderme un seguro de vida, un seguro de decesos, y un seguro de coche.

Importante: a diferencia del vendedor, que insistía y trataba de engañar de una forma que incomodaba bastante, la señora de los seguros fue educada y no utilizó ninguna técnica de venta agresiva. De lo único que me puedo quejar aquí es que:

  1. Aunque sea gratuito, se supone que contraté un seguro sin firmar nada.
  2. En ningún momento se me explicaron las cláusulas o condiciones de tal seguro.
    1. ¿En qué casos me cubre?
    2. ¿Qué compensaciones hay?
  3. No he aceptado ninguna condición para que El Corte Inglés tramite mis datos. Ni siquiera se me ha informado sobre ello ni se me ha preguntado si acepto o no.

Más allá de eso, me quedé alucinado con las ofertas de El Corte Inglés.

50 € de seguro de vida... ¡por trimestre!

Me dijo que el seguro de vida de El Corte Inglés es mejor que el del banco, porque si me muero "no bloquean el dinero para pagar recibos". Y además me restaban cuota si daba muchos pasos con su app (la de incautos que no se darán cuenta del peligro de regalar datos de salud a una aseguradora a cambio de un descuento de cinco eurillos).

Luego me preguntó si viajaba mucho.

Yo dije que, bueno, que había ido hace poco a Rumanía.

Entonces me dijo: 20 € por un seguro de decesos.

¡20 € al año!

Tentador. Pero yo, a diferencia del matrimonio que estaba negociando en la mesa de al lado, no contraté nada y me fui.

Al día siguiente me llegó por correo el número de póliza y las condiciones del seguro que había "contratado".

Ahí descubrí que mi seguro de tres meses cubre "Daños materiales como consecuencia de hechos externos accidentales producidos de forma súbita, imprevista y ajena a la voluntad del Asegurado, que impidan el normal y correcto funcionamiento del objeto asegurado".

No cubre robos, averías internas, daños estéticos, etc.

La póliza también dice que se trata de un seguro contratado por un particular. Sin embargo, yo soy un profesional comprando herramientas para mi negocio, e informé de ello tanto a la del seguro como al vendedor. Pero supongo que como el único objetivo del seguro gratuito es captar leads, no les importó romper sus propias reglas.

No hay mucho que analizar en la póliza. No hay cobros ocultos ni cláusulas extrañas. La póliza indica claramente cómo desistir si has contratado el año extra de seguro. Lo único raro es que el certificado del seguro está protegido con una contraseña que en ningún momento se me ha dado.

Más allá de que me parece ridículo comprar un teclado y salir de ahí con un seguro de vida, un seguro de decesos, y un seguro de coche; de que la técnica del embudo consista en ofrecer un seguro gratuito para conseguir los datos de los clientes y tratar de venderle los servicios "en caliente", entiendo que estamos hablando de algo legal.

Pero lo que me mosquea es la actitud del vendedor.

Aquí creo que cruza una línea, y no sé hasta qué punto es esa una línea legal. El vendedor deliberadamente utiliza la palabra garantía, de forma repetida e insistente, en mi opinión, con el objetivo de inducir a error y hacer creer que se está hablando de un "derecho".

La garantía es un derecho. Un seguro es algo totalmente diferente.

Es un engaño para convencer al cliente de que se dirija al apartado de los seguros, donde se cierra el embudo en caliente. En este caso, incluso se ofreció a acompañarme en persona hasta la sección.

Una vez llegas a la sección, ves claramente que es un apartado de seguros, pero supongo que como ya estás ahí, te vas a dejar llevar. Hay gente a la que le cuesta mucho decir que no. Y si ya han ido hasta ahí, les cuesta todavía más. Son trucos psicológicos.

Por ejemplo, el coste hundido. Ya que he comprado el producto, el vendedor me ha acompañado hasta aquí, he cogido el ticket y me he sentado a hacer cola, seguramente contrataré la extensión del seguro (o incluso un seguro de vida). He invertido demasiado esfuerzo para ahora echarme atrás.

El seguro gratuito de tres meses, además de ser una excusa perfecta para conseguir los datos del cliente, también es un truco psicológico.

Se le llama sesgo de reciprocidad. Cuando alguien nos regala algo o nos hace un favor, sentimos una especie de incomodidad psicológica si no devolvemos algo en respuesta. Otro favor. Otro regalo. Comprar su producto. Contratar su servicio.

Estos "trucos" por sí solos son estándar. No me molestan.

Pero el vendedor utilizando la palabra garantía repetidamente sabiendo lo que está haciendo... Eso para mí es cruzar una línea.

Y el vendedor, aunque sea un rastrero saltándose todas las líneas con tal de conseguir su objetivo, seguramente tampoco es el único culpable de la película. Me pregunto: ¿cuáles son los incentivos que le da El Corte Inglés a sus empleados para vender seguros? ¿Qué instrucciones les dan para que (algunos de) sus vendedores actúen así?

Si conocéis a algún empleado de El Corte Inglés que nos pueda dar respuesta a estas preguntas, o simplemente contar su experiencia, por favor, no dudéis en enviarme un correo a equipolord@proton.me.


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