¿Corralito bancario en Paraguay?
El año pasado estuve de vacaciones en Paraguay. Supongo que ya lo sabéis porque, como no voy mucho de vacaciones y me patrocinan una VPN y un banco que no paga comisiones en el extranjero, lo repito en la mitad de mis vídeos.

Viajé hacinado en un Boeing 787 Dreamliner. Once horas con la espalda tiesa y los hombros luchando por defender unas fronteras ficticias en aguas internacionales. Me levanté una vez para mear y descubrí que el resto de pasajeros del avión, o al menos los varones, tenían serias dificultades para apuntar en vuelo al retrete. Mis zapatillas se pegaban y chasqueaban en el meado medio seco mientras me acomodaba para hacer lo mío.
Cuando salí, las zapatillas dejaron de chasquear porque el Boeing 787 de Air Europa tenía moqueta en el pasillo. Un pequeño lujo para los que viajábamos en clase turista.
Me esperaba un amigo en el aeropuerto. Pagamos dos o tres dólares por un Bolt hasta el edificio donde me alojaría esas semanas. Portero 24 horas, piscina y gimnasio en la azotea, y apartamentos con terraza y barbacoa para preparar asados. Los alrededores de Asunción se estaban llenando de edificios como ese, y sus inquilinos eran extranjeros de todo el mundo, pero, sobre todo, españoles.
La cantidad de españoles que había emigrado a Paraguay por motivos fiscales fue lo primero que me sorprendió de ese viaje.
Lo segundo fue el banco Ueno, del que todo el mundo hablaba. Unos cuantos me recomendaron, en la comunidad de españoles, que investigara el tema para sacar un vídeo.
Pero yo no iba como periodista. Estaba de vacaciones y necesitaba unas zapatillas limpias.
Me propusieron ir al Paseo La Galería, un centro comercial adornado con jardines y del que algunos paraguayos hablan con pecho henchido. A ambos extremos del centro comercial se erigen dos torres de vidrio oscuro, con una arquitectura ondulada; y desde lo alto de una de esas torres, el logo de Ueno vigila Asunción.

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La arquitectura de las torres, las tiendas del centro y los jardines pertenecen a una ciudad que no quiere tener nada que envidiar de Europa. Pagué cincuenta euros por unas zapatillas de marca blanca de Decathlon, y me pareció, efectivamente, bastante europeo.
Fuimos a comer a un restaurante y pedimos un tomahawk y otra pieza de carne que por algún motivo estaba más sabrosa que en Navarra, y me fijé en este cartelito.
40% de reintegro si pagas con la tarjeta Ueno.

O sea, que si la filetada te sale a 100 pavs, en el banco te devuelven 40.
Ese banco del que todo el mundo hablaba parecía estar regalando dinero. Y aunque mi vena de periodista amagaba con despertar, me repetí que estaba de vacaciones.
Los españoles tenían cierto cachondeo con el banco. Me dijeron que tenía unos negocios turbios con el presidente. Uno enseñó su tarjeta de crédito del banco y tenía un dibujito incrustado. Resulta que Ueno tenía la opción de personalizar la tarjeta con logotipos, dibujos, memes o lo que se te ocurriera.
El que enseñó la tarjeta, uno de los veteranos en Paraguay, dijo que te lo hacían en el momento. No recuerdo el dibujo, pero recuerdo que el resto de inmigrantes se imaginaban cómo personalizarían las suyas cuando cumplieran todos los requisitos para abrir una cuenta en Paraguay.

Hoy, algunos de esos españoles habrán visto sus cuentas bloqueadas en el "corralito" del Banco Ueno. Posiblemente sea poco el dinero que han visto expuesto, pues la mayoría de ellos estructuran sus actividades con bancos internacionales y utilizan un banco paraguayo lo justo y necesario para tributar en el país.
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La historia de Ueno era demasiado jugosa como para dejarla pasar. Si no lo investigaba por motivos laborales, tenía que hacerlo por mera curiosidad.
Ueno era una financiera que en 2023 se convirtió en banco y de repente era uno de los más importantes del país. Ese mismo año, Santiago Peña se convirtió en presidente de Paraguay.
Desde entonces Ueno ha gestionado cada vez más cantidad de dinero público. Comenzó por el Instituto de Previsión Social (IPS), la entidad encargada de pagar las pensiones y la sanidad pública. El IPS empezó a meter dinero en certificados de depósito de ahorro (CDA) en Ueno. Desde entonces la cantidad de dinero público que fue a parar a Ueno aumentó, tanto en CDA como "a la vista" (esto es, según varios artículos del medio paraguayo ABC Color, sin generar intereses ni ganancias).
Santiago Peña, el presidente de Paraguay, pertenece al Partido Colorado, un partido que se autodenomina anticomunista y antiglobalista.
Peña siempre ha rechazado tener relación directa con el banco Ueno, pero indirectamente está bastante "manchado".
Los dueños del banco son los Vázquez, una familia que comenzó con un "bazar" en Mercado 4, el mercado más emblemático de Asunción —y parada obligatoria para turistas—, y terminó convirtiéndose en uno de los mayores conglomerados del país.
Según un reportaje de Prisma, aquel "bazar" era un local de prestamistas.
"En aquel tiempo comenzaban los años de la década de 1980, en plena dictadura estronista, y ya había en Asunción varios locales de prestamistas conocidos peyorativamente como “usureros”. Unos años después, el actual vicepresidente del Grupo Vázquez había acumulado un monto de dinero que le permitió formalizar su negocio de préstamos personales y a pequeños comerciantes."
La de los Vázquez es la historia del sueño americano, una historia que perdura en Paraguay. En Asunción hay Porsches aparcados frente a aceras descascarilladas; hay extranjeros viviendo en edificios con piscinas en la azotea, y hay autóctonos emprendedores que por las mañanas son funcionarios y por las tardes conducen un Bolt. No es glamuroso, pero están orgullosos de que lo que ganan, lo trabajan.
El conglomerado de los exitosos Vázquez se llama el Grupo Vázquez. El Grupo Vázquez es dueño de una sociedad en Luxemburgo llamada U holdings S.a.r.l. Y a través de esa sociedad controla Ueno Bank, Ueno Seguros, Ueno Casa de Bolsa, etc.
Paralelamente, el Grupo Vázquez también controla otra sociedad llamada Ueno Holding. Ueno Holding no es lo mismo que U holdings. Era la financiera Credicentro, que otorgaba créditos y que en 2021 trataron de fusionar con otra financiera llamada El Comercio. Esa iba a ser el inicio de Ueno Bank, pero por algún motivo la fusión no se dio y El Comercio se convirtió en Ueno Bank y Credicentro se convirtió en Ueno Holding.
Santiago Peña era el cuarto mayor accionista de Ueno Holding.

"En el 2019, el actual presidente Santiago Peña, quien fuera ministro de Hacienda en el gobierno de Cartes, y los principales gerentes y a la vez accionistas de las muchas empresas del Grupo Cartes desembarcaban como inversores y accionistas en Credicentro." Prisma
Luego Peña se convirtió en presidente de Paraguay, Ueno Bank empezó a gestionar fondos públicos, y en marzo de 2025, en la web de Ueno Holding, Peña apareció como poseedor del 1,58% del capital del grupo.
Poco después Peña acusó al medio ABC Color de "manipulación" por las críticas y aseguró que le habían pagado por sus acciones y que había "dejado de tener cualquier vinculación con Ueno Holding".
Peña, sin embargo, no era el único cargo público vinculado al banco. El presidente del Banco Central de Paraguay, Carlos Carvallo, había sido presidente de El Comercio, y después presidente de Financiera Ueno.
Esta historia solo necesita algo de narcotraficantes para aparecer en Netflix y, por supuesto, para los españoles afincados en Paraguay, esa era la explicación de un banco que parecía regalar dinero.
Según la acusación de un fiscal, el socio de un narco uruguayo utilizó empresas del grupo Ueno para ocultar dinero de origen ilícito (caso A Ultranza).
Paraguay es un país relativamente seguro. Muchos coinciden en que no tiene nada que ver con otros países de Latinoamérica y, de hecho, por ese motivo los españoles con trabajos digitales deciden vivir allí. Viven en torres recién construidas, con piscinas y quincho, donde se reúnen para comer asados cuando no están jugando al pádel, conduciendo karts o saliendo de fiesta.
Recuerdo que en la presentación de mi libro conocí a una pareja que se mudaba a Paraguay con dos niños. Evidentemente es por motivos fiscales, pero entiendo que uno no llevaría a sus hijos al Bronx a cambio de no pagar impuestos.
La seguridad en las calles tampoco significa que el narcotráfico no exista. Hay un reportaje de la BBC que explica el papel de Paraguay en el tráfico de cocaína y marihuana en los últimos años.
Pero volvamos con Ueno Bank.
Con todos los rumores que había sobre el banco, me dio por preguntar a tantos lugareños como pudiera. La mayoría no sabía mucho del tema. Una conductora de Bolt me dijo que no sabía nada del banco, pero me preguntó si ya había conocido a alguna paraguaya.
Otro conductor me respondió con evasivas y se mantuvo en misterioso silencio durante todo el trayecto.
Un peluquero me sorprendió al fin con su respuesta. Me dijo que Ueno era el mejor banco porque tenía atención al cliente presencial de 24 horas. El banco del pueblo. El de los ancianitos.
Ueno había absorbido Visión Banco y prometido atención presencial las 24 horas en sus más de 70 sucursales. Esto contrasta un poco con lo que se puede encontrar de Ueno en internet, pues lo primero que se ven son sus anuncios por ser modernos y digitales. Pero eso es lo que me dijo el peluquero: para él era el banco bueno. El que no había dejado tirados a los ancianos y a los trabajadores y obligado a adaptarse a una digitalización forzada.
Mientras otros bancos cerraban sucursales y recortaban gastos, Ueno las abría, atendía 24 horas y, si te parecía poco, te reembolsaba el 40% del chuletón que te comías en un restaurante.
Patrocinaba la APF (Asociación Paraguaya de Fútbol). El nombre comercial de la primera división paraguaya es Copa de Primera Tigo-ueno bank. Aparece en las camisetas de los principales equipos de la liga.

Y de repente, un día sin previo aviso, esas oficinas que deberían estar abiertas las 24 horas bajaron las persianas. Cientos de personas se aglomeraron a las puertas de las sucursales, desesperadas e impotentes. Asustadas por un posible corralito.
El Banco Central de Paraguay anunció lo más temido: “Procedimos al cierre de la entidad, por lo tanto, ni la aplicación, ni las tarjetas, ni ningún servicio de la entidad está activo a partir de la fecha”.
Al parecer, Ueno Bank había estado prestando dinero a empresas ligadas al Grupo Vázquez, sin garantías y en importes desproporcionados que no podían devolver.
Cuando el regulador se dio cuenta de todo, la solvencia del banco había caído por debajo del mínimo legal.
Y esa es básicamente la historia. Técnicamente no es un corralito. No es el colapso del sistema bancario de Paraguay, sino el derrumbe de una entidad corrupta desde su creación, "presuntamente".
Federico Miguel Vázquez y otros cinco miembros del grupo se encuentran en prisión preventiva.
El presidente del Banco Central de Paraguay, Carlos Carvallo, dimitió.
El presidente del país, Santiago Peña, trató de dimitir para evitar el juicio político, pero el Congreso no lo ha aceptado y tendrá que enfrentarse al juicio. Mientras tanto, espera bajo arresto en un cuartel militar.
Las redes y las calles de Paraguay parecen más calientes cada día. Se viralizó una foto de la hija de Santiago Peña, que estudia en la Universidad de Columbia, con una camiseta que decía "Tax The Poor".

Los paraguayos han salido a la calle para protestar.
Aproximadamente la mitad del país era cliente de Ueno.
Ahora comienzan las devoluciones de la garantía de depósitos, que en teoría cubrirán hasta 75 salarios mínimos (unos 39.000 dólares).
Al final, el banco con cashbacks de hasta el 40% y las tarjetas con dibujitos, el banco Ueno, no era tan bueno.

A todos los que me seguís desde Paraguay, si tenéis cualquier información o queréis aportar vuestra perspectiva de lo que está ocurriendo, podéis enviarme un correo a equipolord@proton.me.
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