El día después de frenar la IA
La semana pasada vivimos uno de esos momentos esquizofrénicos en X. Hasta yo, que deserté hace tiempo de las redes sociales para vivir en el ascetismo de un ermitaño, volví a descargar X, me vestí de gala y preparé unas palomitas.
Uno no vive el fin del mundo todos los días.
¿O sí?
Los creyentes de la teoría de los antiguos astronaut... Digo, los que creen en la palabra de Sam Altman y Dario Amodei sintieron sus pezones erizarse al contemplar algo inaudito hasta la fecha: los tres apóstoles de la IA, Sama, Dario y Musk, estaban de acuerdo en algo por vez primera: hay que darle al frenomano o la palmamos todos. Código rojo.
Los feligreses señalaron con astucia lo especial del momento. Metieron más la chapa que los que vieron el eclipse al 100%. Esto es único. Algo gordo de verdad debe estar pasando para que esos tres se pongan de acuerdo. Eso dijeron.
Pero los libros santos de los apóstoles arrojan luz divina para pecadores.
1- El discurso de Elon Musk siempre se ha basado en que la IA es peligrosa y por eso es mejor que la controle alguien con ética. Como por ejemplo él mismo.
2- Sam Altman llevaba todo el año discutiendo con Sarah Friar, CFO de OpenAI. La que le lleva las cuentas no le dejaba salir a bolsa este año. Pero sonaba mejor decir que no podían salir a bolsa por "motivos de seguridad".
3- Dario Amodei salió de OpenAI y cofundó Anthropic porque había que desarrollar la IA de forma segura (y luego hizo un trato con Palantir y el Pentágono para incorporar Claude en sus sistemas y ayudar en las misiones de paz ✌️😎 pero de forma segura).
Tal vez los feligreses se pongan contentos cuando descubran que en realidad siempre habían estado de acuerdo.
Pero acontecen tiempos aciagos y una amenaza se cierne sobre los apóstoles. Palantir, Donald Trump, Nvidia y el gran ojo de China no están de acuerdo. La era del friki del Valley ha acabado. Se acabaron las gafas de pasta, el té matcha y el patinete eléctrico (esta no tiene nada que ver, pero puestos a pedir...).
La era del cómputo ha llegado.
Los centros de datos serán los nuevos edificios sagrados. Las GPU de Nvidia serán la nueva hostia y los tuiteros que hacen 10x en código los nuevos curas.
Esto es el día después de frenar la IA.
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