El lado oscuro QUE AÚN NO CONOCES de META

Pero creo que pocos son conscientes del alcance de la perversidad con la que ha actuado desde su creación, y de las decisiones que ha tomado por la desmedida ambición de un CEO que pretende adueñarse del mundo desde unas oficinas en Menlo Park.

Meta es una compañía parasitaria.

Hoy la noticia es que Facebook e Instagram fueron diseñados con el fin de generar adicción a sus usuarios. Pero eso ya lo sabíamos. No quiero quitarle el mérito a una sentencia que obliga a Meta a pagar 4,2 millones de dólares por “diseñar su plataforma intencionadamente para generar adicción y problemas de salud mental”.

Es histórico.

Algunos lo comparan con los juicios contra las tabaqueras de los años noventa. En esa época la diana estaba puesta en compañías como Phillip Morris o R.J. Reynolds, y se les acusaba de saber perfectamente que sus cigarrillos mataban, pero que trataban de ocultarlo.

Hoy en día ocultar es complicado. Entre otras cosas, porque las propias tecnológicas han permitido que cualquiera pueda decir algo sin la necesidad de que el editor de un periódico, un productor de televisión o un director de cine le de un micrófono. Eso, por supuesto, ha creado un nuevo manual de juego en lo que respecta a la ocultación. Ya no se trata de esconder. Se trata de superponer. De acallar gritando más. Se trata de agenda setting.

Ya sabemos que Instagram crea adición. Hay un documental en Netflix.

Pero Meta controla la agenda. Nadie se va. Y la razón es simple: Meta lleva años actuando como un parásito infectando a sus usuarios dependiendo del sector al que pertenecen. La adicción es la forma en la que infecta a los adolescentes, pero esa es solo una de sus estrategias. También lleva años buscando la fórmula para que los políticos de todos los países dependan de las campañas en Facebook para llegar al poder (y permanecer en él). Así se convierten en un parásito que se alimenta de su huésped en forma de favores fiscales y regulatorios. Lo mismo está sucediendo ahora con el sistema Meta Verified, con el que han conseguido parasitar a los creadores de contenido, haciéndolos dependientes hasta para que no suplanten sus identidades.

Este manuscrito no se titula “Meta no es lo que parece”, porque Meta parece una compañía turbia y es exactamente lo que parece. Pero creo que pocos son conscientes del alcance de la perversidad con la que ha actuado desde su creación, y de las decisiones que ha tomado por la desmedida ambición de un CEO que pretende adueñarse del mundo desde unas oficinas en Menlo Park.

Estoy seguro de que últimamente has leído muchos titulares o “tuits” sobre lo que está ocurriendo con Meta. Muchos de estos contenidos son refritos de otras noticias que a su vez son refritos de refritos. Que Meta permite estafas en su red social, que genera adicción a los adolescentes, que permite contenido peligroso… Todas esas son las piezas de un puzle que los grandes medios no parecen querer completar. Lo superficial es suficiente para conseguir la visita.

Pero la pregunta es: ¿por qué? ¿Qué es lo que mueve las piezas en este tablero? ¿Cuál es el objetivo de Mark Zuckerberg y cuál es el plan para conseguirlo?

Vamos a profundizar en el lado oscuro que aún no conoces de Meta.

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