¿Existe la meritocracia?

Que te quiten el mérito cuando consigues algo, duele. Cuando se viralizó mi vídeo del inglés más de uno me comentó: “es que el algoritmo de Youtube anda loco últimamente”. Algo parecido me dijeron cuando me ligué a un pivón, pero esa es otra historia.

¿Cómo que el algoritmo anda loco? Consigo crear un vídeo que lo ven un millón de personas, ¿y lo primero que se te ocurre es que el algoritmo anda loco? ¿Y mi mérito? Si lo han visto un millón de personas es porque hice un buen vídeo, y porque sé editar, y porque tengo gracia y porque bla bla bla.

Lo cierto es que el que me hizo ese comentario no andaba tan mal encaminado. Hace un año, Martí de CdCiencia anunciaba que dejaba temporalmente de crear contenido para Youtube porque le estaba causando problemas psicológicos. Entre otras cosas acusaba a Youtube de incorporar un componente de aleatoriedad en su red neuronal (esto último no se puede demostrar), y se quejaba de que sus vídeos ya no tenían tantas visitas.

Yo no sé qué tan cierto es que exista un componente de aleatoriedad, pero sí que es evidente que ha habido un cambio en Youtube: desde hace unos años ya no importa el número de suscriptores que tengas. ¿Tienes un millón de suscriptores? No importa, porque si subes un vídeo a penas se notificará a unos cuantos. 

Antes los suscriptores eran una base sólida, hoy no. Eso es muy malo para el que tiene suscriptores, pero muy bueno para el que no los tiene. Para el grande supone tener que volver a luchar por cada visita; para el pequeño supone oportunidades.

Mi canal creció de 0 a 100.000 suscriptores en cinco meses. A veces me hacen la pregunta típica de si me lo esperaba, y la respuesta es que no, pero una pequeña ilusión sí que había.

Me acuerdo de que miraba los vídeos de Sorrylag con la extensión de VidIQ, una herramienta para ver estadísticas detalladas en Youtube. Sorrylag creó su canal el 7 de febrero de 2020. A día de hoy tiene casi medio millón de suscriptores. Yo veía esos datos y pensaba: tal vez…

Y ocurrió. Pero luego vi que no era el único. El algoritmo me ha recomendado todo tipo de canales, como el de Yaiza Lillo (de 0 a 74K en 11 meses), James Jani (de 0 a 900K en un año) o Beluga, que ganó unos cuatro millones de seguidores en 3 meses (ahora tiene casi 7).

Y ejemplos como estos hay muchos. Seguro que vosotros conoceréis a algunos cuantos que han empezado desde cero y han tenido un crecimiento extrañamente rápido en estos dos últimos años. 

¿Sabéis qué ha pasado también en estos dos últimos años? El bicho.

Se hablaba de que el consumo de Youtube había crecido un 55% en España cuando llegó el confinamiento. Parece una tontería, pero en las visitas se nota cuándo la gente se queda en casa y cuándo sale; cuándo es verano o cuándo invierno, o cuándo es fin de semana y los pibes se bajan al parque.

La pandemia se ha juntado con la tendencia que llevaba Youtube los últimos años de restar importancia a los suscriptores y mostrar a los usuarios los vídeos que “quieren ver aunque todavía no lo saben”. Y se ha creado una especie de terreno fértil que difícilmente se volverá a replicar.

Y esta condición exterior coincidió con mi situación: recién terminado el máster de guion y con un trabajo como entrenador al que solo dedicaba dos horas al día. Por una parte tenía frescos los conocimientos de narrativa (y tenía hambre por ponerlos en práctica), y por otra parte tenía tiempo de sobra para dedicarlo a mis proyectos (en mi opinión, la parte más importante para hacer un trabajo creativo es tener tiempo como para aburrirte).

Es curioso pensar que si yo hubiera empezado este proyecto hace tres años probablemente no habría tenido éxito. Al menos no tan rápido como ahora. A lo mejor el algoritmo todavía no era tan amigable con los canales pequeños, y a lo mejor me habría rendido después de un año subiendo vídeos sin que nadie me viera. Quién sabe. A lo mejor hace tres años no sabría contar una historia como ahora, la gente se aburriría con mis vídeos y yo me aburriría de hacerlos. O a lo mejor hace tres años no existiría la burbuja de vendehumos y marketing deshonesto que hizo que mi canal despegara, y mi canal nunca despegaría.

Pero no ha sido así. He tenido la suerte de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. 

En este momento estarás diciendo: ¿pero esto va de meritocracia? Según la RAE la meritocracia es un “sistema de gobierno en que los puestos de responsabilidad se adjudican en función de los méritos personales.” 

Con esa definición está claro que la meritocracia no existe. Existe quien se gana su puesto con el mérito, pero también existe todo lo demás que hace que el mérito solo sea un factor más: dónde has nacido, quién es tu padre, de qué color eres, la propia suerte… 

Lo que a mí me resulta curioso es que el debate de la meritocracia se ha vuelto una especie de arma política, y cuando eso ocurre con cualquier debate, nos convertimos en unos orangutanes que solo quieren gritar más alto que el otro. Reducimos al absurdo el debate. El de izquierdas lo reduce al chaval que hereda la empresa de papá, y el de derechas lo reduce al vago que quiere cobrar el paro.

Pero detrás de todo ese ruido de blancos y negros hay grises. A mí mis padres no me dieron ninguna empresa, pero sí que me dieron la facilidad para poder emprender mis proyectos sin que esto me supusiera un riesgo. Tal vez esto no lo podría hacer alguien que tiene que trabajar desde los 16-18 años, y que no puede estudiar porque tiene que apoquinar en casa.. 

Pero también hay quien ha tenido todas estas facilidades, y por “h” o por “b” no ha conseguido tener algo más. Suerte, esfuerzo, situaciones… 

Yo tuve suerte. Estuve en el lugar adecuado en el momento adecuado. Pero también trabajé, estudié y me arriesgué (no un riesgo económico ni vital, pero sí emocional, de inseguridad y miedo al qué dirán, que depende de cómo seas te parecerá una chorrada o una odisea).

Prefiero vivir pensando que la meritocracia no existe, pero el mérito sí.

Os recomiendo ver este vídeo sobre el tema. Disfruten del domingo 🙂
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7 comentarios en «¿Existe la meritocracia?»

  1. De acuerdo contigo en todos los puntos. La meritocracia podría existir cuando todos partiéramos de un mismo punto.

    Ahora bien, lo que yo me pregunto, porque creo que es un debate más interesante, es si queremos meritocracia. ¿Es conveniente? ¿En todos los casos? ¿Quién decide en qué casos?

    Solo un ejemplo para la reflexión. El acceso a puestos de trabajo.

    -Si son de ámbito público, deseamos tener al mejor candidato o candidata con arreglo a unos criterios objetivos (y lógicos para la función a desempeñar). Pero entonces, ¿reservamos un porcentaje de puestos para personas con diversidad funcional o no? ¿Reservamos otros cupos o no?

    -Y ahora, si el puesto de trabajo es de ámbito privado, ¿meritocracia también para escoger al candidato o candidata? ¿Con criterios de igualdad, mérito y capacidad, transparencia…?

    Como ha dicho Tony, en su comentario, la clave está en los grises. Y por eso pienso que el debate no es si existe, sino si es apropiado aplicarla y en qué contextos.

    Gran trabajo, Lord Draugr. Y con todo su mérito desde mi punto de vista.

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  2. Es cierto, el caso de BaityBait es el que más se me viene a la mente. Literalmente, en menos de un año ha tenido un crecimiento bestial, al punto de colaborar con youtubers consolidados desde hace años. La realidad es que el algoritmo funciona bastante bien, en algunos casos, y muy mal para otros casos.

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  3. Honesta y clara reflexión. Igual que tus vídeos.
    Da gusto ver y leer a personas en su justo medio sin reduccionismos simplistas ni otras trampas variadas, tan al uso en Internet y medios de «comunicación.
    Saludos, Lord.

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  4. El que se lo curra, se mueve, se esfuerza, arriesga… ama la meritocracia. Para el resto es su enemigo. Yo me alegro que la tendencia esté iendo hacia ahí y que aquellos agraciados por la suerte vean la cruda realidad ante sus ojos. Como me tocó ver a mi y dejar de ser un parásito que no hacía más que fumar y beber en un parque.

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  5. A mí me ha pasado algo vagamente parecido, empecé a invertir en criptos xk tenía un amigo muy pesado, en etoro xk era la única plataforma sería que en 2017 te dejaba meter dinero sin entender nada con apenas 300 euros y unos meses subí a 10.000 y luego bajé a 1200 ahí me di cuenta de que fui un tonto con suerte que podía haber perdido sus 300 euros y empecé a estudiar como un cabrón, algún amigo mio se cree que soy un genio de las finanzas o algo así y solo estuve en el momento y lugar adecuado, cuando me dicen que como lo hago siempre digo que invierto poco dinero estudio mucho y sobretodo tengo suerte.

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